Posteado por: foresamb | enero 18, 2016

Evolución natural versus evolución programada

El “momento dodo”

Los seres humanos pueden estar acercándose a un “momento dodo” (el dodo era una torpe ave marina endémica de la isla de Mauricio que fue completamente exterminada por los hambrientos marineros europeos, en poco más de algunas décadas durante el siglo XVII), eso quiere decir que llegaremos a un punto tal en el que o nos adaptamos a los rápidos cambios en nuestro entorno o nos extinguiremos.

A diferencia del dodo, sin embargo, los seres humanos hasta ahora han evitado la aniquilación. Esto sucede a pesar de las amenazas que comenzaron con los tigres dientes de sable hace mas de diez mil años y han continuado sin tregua hasta los problemas de cambio climático y calentamiento global que se padecen en la actualidad o la “espada de Damocles” que representan las guerras y las armas termonucleares.

La adaptación

Nos hemos adaptado tan bien que más de siete mil millones de nosotros dominamos vastas zonas de nuestro planeta y hay muchos pueblos que se han habituado a condiciones que a otros les parecerían extremas y sin embargo sobreviven.

Muchos de los actuales miles de millones, aunque ciertamente no todos, lo hacen en un grado de confort y seguridad inimaginable incluso para la generación de nuestros abuelos.

Por ejemplo, los cambios radicales en nuestra dieta y estilo de vida, además de un entorno diferente han provocado un cambio en el 7 por ciento del ADN humano en tan sólo los últimos 5.000 años, lo que puede considerarse como un “un nano-parpadeo” en términos evolutivos.

Nuevos estudios también sugieren que las experiencias que van desde la guerra a la exposición a toxinas químicas realizadas por la generación de los abuelos, han provocado cambios en las de los nietos, tan sólo dos generaciones más tarde.

Los patrones sexuales también han variado y muchos podrían pensar que esto ha sido para mejor, dada la existencia de la píldora y otros métodos anticonceptivos que permiten el sexo recreativo con menos consecuencias, incluyendo la superpoblación o el control de enfermedades.

Sin embargo, los cambios en la sexualidad humana han causado de todo: desde niveles tan bajos en las tasas de natalidad que resultan potencialmente catastróficos en Japón, Italia y otros países, a una disminución de la libido o el surgimiento de graves problemas de fertilidad en un sorprendente gran número de personas en todo el mundo.

La evolución programada

La selección no natural ha aumentado por lo podría denominarse “la mutación no aleatoria”, otra adaptación producto de que los humanos han aprendido a leer y a rescribir de manera deliberada el código genético de las personas y de otros organismos.

Este conocimiento es producto de cientos de estudios, entre ellos de la mejor comprensión de la epigenética, los procesos en nuestro cuerpo por el que las exposiciones ambientales, las enfermedades y otros factores pueden “encender” y “apagar” determinados genes en el transcurso de una sola vida y que esta información se pueda pasar a la descendencia, método que los científicos estudian con el fin de comprender su funcionamiento más intrínseco.

También estamos profundizando en los misterios del cerebro, creando potentes fármacos y otros tratamientos para las enfermedades, manipulando las células para regenerar el tejido dañado y comenzando a construir dispositivos e implantes que ya están fusionando al ser humano con una máquina.

Gran parte de estos proyectos, aun no están listos para su uso en seres humanos, pero no cabe ninguna duda que muchas nuevas tecnologías que ahora parecen de “ciencia ficción” serán parte activa de nuestras vidas en un futuro cercano.

¿Un nuevo ser?

Lo que prospera en la Tierra depende ahora de un sube y baja de la evolución: por un lado está el peso de la naturaleza, de las fuerzas tradicionales de la evolución, de la selección natural y la mutación aleatoria, que llevan a la diversidad extraordinaria, la extinción continua y a la especiación y contra ello muchas veces se enfrentan los deseos de una sola especie, el Homo Sapiens”.

El ser humano intenta por todos los medio descifrar y manipular los códigos más intrincados de la genética, la actividad cerebral, la mutación y no hay dudas de que dados los avances que ha conseguido en unos pocos años, es posible que en algún momento  sea capaz de rescribir o modificar a voluntad los parámetros de la vida.

El resultado de ello se prevé que podría resultar en un ser al que algunos han denominado Homo Evolutis, una nueva especie producto de la evolución programada, diseñado por otros seres y al que sus características les serían “impuestas”. Un individuo que podría ser inmune a determinadas enfermedades y carecer de los defectos “normales” de la selección natural y la mutación aleatoria.

Fuente: Ecoticias.com

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